sábado, 13 de agosto de 2011

La duda

La fe hace posibles todas las cosas y el amor las hace fáciles.
Cuántas veces erramos el intento por no saber por qué lo hacemos?

La duda nos refiere al pertinaz e inefable destino.

martes, 22 de febrero de 2011

Te lo dije


Cortaré mis pies,
no rastrearán en vano tu silencio.
Quitaré tu foto de la tumba,
que hasta tu muerte se pierda!
Hoy mi adiós resucita,
quédate tú en la cruz.

Escisión


Shhhhh, que el coco viene.
Pasa, no te sientes, vete, no te vayas,
acuéstate, no hay piso, salta, ya no hay ramas.
Shhhhh, que el coco viene.
Tus manos vacías, llenas de tormento,
cremas las sonrisas, lloras el contento,
Shhhhh, que el coco viene.
Te mueres? - Estoy en eso,
maratones de ira, premios de silencio,
Shhhhh, que el coco viene.
La escisión de tu mente
decapita mi sueño.
Shhhhh.

Bosque


No equivoca mi pecho su confianza en el tuyo,

feraz,

con presunción de tu sombra cálida en derredor

Impromptu



Si no me hubiera asido a tu boca en ese beso...
El vértigo!!!

Cómo?

No escucho.
Podrías quererme más alto?

Canción de cuna.

Veía yo tus fantasmas a lo lejos,
rondaban las ruinas de mi vientre.
La certeza? Un naufragio.
El adiós era un grafiti en tu espalda,
no había nenúfares en nuestro fango;
la olla al final del arco iris era una caldera
y en ella herví mis ganas de quedarte, de permanecerte.
Ya no tengo brazos para una bienvenida más.

Duérmete, mi niño, que tengo que hacer,
matar tu recuerdo y volver a querer

Años después...


Todo nervio es poco,
pierdo la proximidad, la referencia,
miles de escarabajos me cunden,
9, 8, 7, 6,
el tictac de la mirada,
el péndulo en el pecho,
no hay cucú, sólo prisa,
el difícil arte de escapar,
antes, en el medio, al final,
5, 4, 3, 2,
arrodíllate, párate, siéntate,
quítame el arnés,
ya estás aquí,
no tengo tiempo de morir,
1, 0.

Te lo pido.



Que a prueba esté o te someta?
Ya te he probado
y quiero más,
quiero exacerbarme de ti,
quiero saber a tì,
quiero oler a ti,
quiero mojarme de ti,
ahogarme en tu néctar puro y seco,
navegarte,
escalarte,
conquistar esa cima al final de tu pecho,
cabalgar esa llanura suave en tu espalda,
merecer el vértigo de tus muslos,
perecer en esa hoguera de tus besos,
enterrarme en la huella de tus pies,
despertar en tu cabello,
respirar tus ojos cada noche,
sucumbir en tu refugio.
Quiero la vida o la muerte entre tus brazos,
que me eximas de la vida en una pretensión de tu sonrisa,
que el corazón me estalle sin tu voz,
que me viertas el amor sobre las ciernes.
Ayúdame, anda, dame esa mano que me abisma,
te lo pido.

Que Dios enmudezca con tu abrazo,
pues esa redondez del planeta en tu regazo
quiero, quiero, quiero, quiero.

jueves, 24 de septiembre de 2009

A quién pueda interesar

Recuerdo, te hablaba a la boca y tus ojos eran una manifestación suave y decorosa de ideas que guiñaban mi osadía.

Ahora tu mirada es una recta y franca expresión seria, dura y malsonante.

Quise extenderme contigo, tú restringías y alterabas de algún modo mi significación, mis palabras.

Yo, con amor de género, celebraba cada una de tus partes.

Sin ti y con el tiempo, me leo como Rayuela.

Tú, con todos los privativos, sin tiempo, sin mí, pareces un texto breve sin música añadido a la litúrgia.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Será adios


El asesinato perfecto es el olvido

Dios nos libre de semejante muerte.

El arma está cargada sobre la mesa.

domingo, 2 de agosto de 2009

Más allá de los allaces


Tus aguas

y tus manglares de paz

me invitan a levantarme del letargo

y a remontar tus volcanes

para acabar tendido,

vencido sobre tu aliento.



Bendita tu lengua

que me exorciza el pudor

y sosiega mis quebrantos.



Sísifo yo,

¡Heme aquí!

Tentación inadvertida


La tentación siempre intentará sorprendernos por la espalda,
con un beso;

de frente, con un beso.



Sucumbir ante ella o no,

dependerá siempre de nuestra habilidad para descubrir su disfraz.

Senderos

Se fue a buscar su propio origen
Con carga de experiencias en su espalda
Y el peso de los sueños ya partidos
Le dobló la esperanza.


Adivina adivinador

Es tartamudeable.
no es silenciable,
ni detenible,
ni pesable,
ni sepultable,
y, si se ama
o se niega,
tampoco es envilecible.

No es blanco,
ni púrpura,
ni negro,
ni construido,
ni pasión.
no es aplicable,
ni teorema,
ni instrumentable.
No es diurno,
ni meridiano,
ni nocturono,
ni topacio,
ni oxidante,
ni nebuloso.

Es revelable,
odioso,
atemporal,
indistinto,
alimentado de vicios,
memorioso.

No es quimera,
ni tratado,
ni unicornio,
ni pantera.
No es montaña,
ni llano.

No es monumento,
ni evento.
No es serio,
ni frívolo.
No es objetivo,
ni viable,
ni manejable,
ni utilizable.
No es obligatorio,
ni colectivo,
ni sociable.
No es tropical,
ni polar,
ni latino,
ni estelar,
ni hídrico,
ni deshidratado.

No es decible,
viene con las oleadas,
camina con las jornadas,
se esfuma con las nieblas,
determina y señala,
embaraza y cabalga,
siembra y disuelve,
retorna,
con su conocida violencia dulce,
a estas palabras mías.


Es tu nombre que me invade y abarca.

Aliméntame

Alimentame,
déjame lamer las palabras es tu espalda.

Hay un castillo de arena en mi lengua,
refugia allí tus dragones,
parece que va a llover.

Amantísimo

Entre tú y yo
tiembla el deseo.

Espero ansioso
la buena nueva de tus ojos.

Sé que tus manos
cortarán un día mis malezas.

Amontono lunas
para cubrir tus noches.

Acumulo piedras
para darle una gruta segura
a tu voz
y a tu silencio.

Un día el viento
te traerá hasta mí
y ararás con tu cuerpo
la hondura del mío.

Amor de Hombre

Mi estricta voluntad,
mi ansia seca
que está domando en él
oceánicas pasiones y rumores antiguos,
destilan el cauterio que aplico
a esa llaga amorosa que,
sin forma,
palpita.

Si hiero, engendro y mato,
su exánime sonrisa me conmueve y excita;
Si lo acaricio, mido,
sujeto sus equívocos,
todas las suavidades sumas
que al sudor convidan.

Hasta que al fin
en sangre, en sombras, espasmos y nada,
en su sólo sí mismo,
en mi ir traspasando
mis propios sentimientos,
lo obtengo, hiero,
engendro, mato y muero.

Una vez más

Una vez más besar tu sonrisa quiero,
sobre una nube de gotas que tu sudor espume
y sucumbir ante la fatiga de tu cuerpo
que, inmune al tiempo, en amor me funde.

Una vez más sentir en mi espalda tu aliento quiero
y escarbar uno a uno mis deseos, tus sueños,
para encontrar en tu ardiente piel mi horizonte
que me hace llegar cansado y hambriento a tu pecho.

Una vez más navegar en tus ojos quiero
y anochecer en mi refugio: Tu vientre,
embriagándome con tu néctar puro y seco,
para despertar junto a ti pecado, ambrosía, veneno.

Una vez más que el viento sea testigo quiero
si la distancia, aún ausentes, nos consigue
en un rincón oscuro del placer, amigo
que con tantas ganas tu quejido anhelo.

Una vez más que te amo darme cuenta quiero.


Te regalo estos nenúfares inmaculados

Te regalo estos nenúfares inmaculados
para celebrar la violencia y la dulzura de tu pasión,
la sin razón de mis destiempos,
la urgencia de tus sudores.

La vejez nos regala su perfume desde lejos,
ya no hay más paz, sólo en tus brazos,
agótame el silencio de mis pasos,
ciégame la sombra de tu adios.

Te ragalo estos nenúfares inmaculados.

Ya no hay fango que los siembre.

Anonimatus

Detrás de ti
me escarba la voluntad de tu silencio.

Agonía,
colosal antesala de mi espera
por tu imponencia pragmática.

Empirismo versátil
que erupciona con tu temblor nocturno.

Detrás de ti
subyacen mis encantos
deificando tu néctar.

Manía,
inclemencia por un ósculo mío entre tus manos
mientras los tuyos
mueren en mi espalda.

Imagina cuánto más!

En vigilia

Sé que te acercas a mis espacios
y el trote de tu pecho me desmiembra.
Sin tu acústica mirada que me rompe
aún es inútil olvidar el febril desecho
que tus bosques traman lentamente a mis espaldas.

Tu acuosa despedida de mi insomnio
eructa todavía el licor de tus entrañas
y me corroe siempre la calva insistencia
de tus ganas que se mecen, que se clavan
traicioneras en toda mi humanidad.

Acércate entonces definitivo, imprime así
en mi concavidad todo tu poderío,
retumba en mi excusa
de no salvarme de ti otra vez.

Contigo

Si de par en par tus ojos
me miran, no sé qué miran.
¡Cuánta luz para mí sólo!
¡Cuánta avidez detenida!
¿Qué te exalta? ¿Qué me exiges?
¿Tanta alegría no es ira?
¿No es una gloria que pierde
la razón por excesiva
o un esplendor tenebroso
de naranja dulce y fría?
La noche ya no es la noche,
se trasciende submarina;
tú no eres tú, te trastorna
un más allá que te irisa.
apágate poco a poco,
hazte, pequeño, más mío.

Cuando te tengo y me tienes
somos la eterna pareja,
somos la forma indivisa,
somos islas en tinieblas.
Cuando navego fundido
por tu espesada indolencia,
cuando abrazándote encuentro
la redondez del planeta
somos, a muerte, la vida
que en mi tiembla, que tú encierras.
Allá afuera queda el mundo
con sus relojes a vueltas,
sus faroles alineados,
sus timbres siempre de urgencia;
aquí adentro, tú y yo, solos, juntos
completamos la conciencia.

Parece que todo empieza
y acaba cuando sonrío,
recogiéndote apretado
calor pequeño y sombrío,
delicia casi sin forma.
¡Oh, mi dulce animalito
de ojos vivos! Te descubro
y comienzo por el principio.
Por ti todo me resulta
tan justo como sencillo,
todo bello, tan concreto
que sobran los adjetivos.
Fechas, cielos, horas, sitios
exactos me bastan y en el instante
vulgar hallo un paraíso.

Enumero: Once, doce,
noreste, siete de mayo,
dieciséis grados, seis de la tarde,
mar picado, viento vivo
y ese momento, de pronto,
CONTIGO al lado es distinto.
Tentados por nuestros sueños,
entre besos, nos reímos
y una alegría tremenda
de tenerte, de estar vivos
me enseña cómo se puede
prescindir de lo infinito.

Cada instante es un momento
en que se da lo absoluto
en cada gozo concreto
tengo la vida en un puño.
La piel que he estrenado,
ese gemido que escucho,
el olor de tu manzana,
el besarte que disfruto
son actos que, bien vividos,
dan lo total en un punto.
Nada es vulgar, nada es vano
si en ello, a fondo, me sumo.
Cuando el pulso bate lleno
no hay pasado ni hay futuro,
sólo presente si me regalas tu cuerpo,
tu acto, tu ser maduro.

Sé que no puedo y no debo
guardar para mí escondidos
estos versos que parecen
como de tontos fingidos.
Quiero cantar para todos
como me pide tu instinto;
las palabras que me brotan
buscan en ti su sentido.
Tú dices: “Eso me gusta,
lo entendería hasta un niño”,
o dices, con qué desprecio:
“Estos versos son bonitos”,
o dices: “Yo soy del pueblo
Y no lo entiendo, señorito”…
Y entonces no sé qué siento
y me avergüenzo y corrijo.

Vamos así por el mundo
caminando, sonriendo,
recogiendo lucecitas
con la punta de los dedos
y poniendo telegramas
de alegría para el pueblo.
Unidos no nos aislamos,
proponemos un ejemplo,
salvamos lo que nos dejan,
luchamos como podemos.
“Los pobres como Dios manda
Se aguantan”, dicen los ecos;
mas nosotros, de la mano,
vamos andando y pidiendo
la libertad que queremos
para todos al querernos.

Gigante mío

Estoy harto de la luna tenue,
de los mares infinitos,
de los dragones gigantes.

Tomé todos los astros,
todos los vientos,
los puertos
y los enterré bajo tu espalda.

Luego te levantaste
y dejaste caer
uno a uno
mis granitos de arena.

Oprobio

Un gran silencio
sacude mi estructura
cuando la plenitud de tu morbo
me invita desde el lecho.

Ah, vasallo inescrupuloso
del crimen de la carne
acuéstame en tus avernos,
en lo más profundo
de mis abismos de placer.

No hay sosiego
en la umbrosa espera
por tu viscosidad.

En la penumbra de tu pecho
espero me desuelles
con tu corteza hirviendo,
con tus dientes que
esclavizan mi tormento.

Sísifo yo, heme aquí!

El Hombre

Hombre,
desolación,
angustia,
hongos trastornantes
de inquietudes infinitas,
muros inseguros,
mares de secas olas,
amores quebradizos,
rocas moldeables,
el mundo,
el finito,
el cansado y viejo globo que gira
y
con él
nuestros temores,
nuestros vicios,
nuestra calma que muere.

¿A dónde irás?
¿A dónde llevarás tu rumbo?

Sigue girando,
pausado,
arrastrando
iras,
laserando pensamientos
y sobre ti
lo más
increíble:

EL HOMBRE

Letargo

Él, entonces, en cruel batalla,
se enfrentó a sus retos
con enormes caricias
en sus robustas manos.
El otro, desde su lado,
fortificaba su pecho con prontitud;
ambos mostraban a vez
el poder de sus pasiones
y de sus violencias.
Terrible resonó el inmenso mar;
la tierra produjo un gran estruendo;
el ancho cielo, agitándose, se lamentó;
el inmenso tálamo, desde su base,
vibró por el ímpetu de sus goces;
llegó al umbroso sosiego
el pesado ruido de pies
y el profundo griterío del inmenso tumulto
de quejidos y de los fuertes espasmos.

De ese modo
lanzaban funestos ósculos

en mutua contradicción.
La voz de uno y otro exhortándose
llegó al estrellado cielo y
luego ellos confluyeron en un gran letargo.






Au revoir mom homme

Me asustan esos días
en los que anudabas colores
y jugabas a ser mi espejo

en la oscuridad.

Destruye tu silencio
y no insistiré en esa cercanía
que ya no existe.

Riego, cada mañana,
una tranquilidad en mi mirada
y me protejo de tu dominio.

Destierro escuchar la arena y el mar
que persiguen tus pies a media noche.

Rechacé el frío de la soledad
y ahora tú me lo devuelves.

Despierta
o, al menos,
inclúyeme en tus sueños.

Sé que ya jamás
habitaré ese lugar
que tanto deseo en tu mirada.

Acepta esta voz
decapitada en una sonrisa.
¿Vale la pena un triunfo así?

Regresa,
aunque sólo seas esa sombra.

Cerraré mis ojos,
prohibiré que camines frente a mí.

Morir

te protegió de esa felicidad
que me escondías.



A escondidas

Por encima de sus ojos
nada pretende ascender…


Así deriva la sublime condena

que expele la sentencia de sus
labios, su olor altanero y lúdico, 

alquimia de malabares
blancos que subliman e 

irisan mi postura con su oleaje
constante, su marea de besos de intramuros.

Y qué osadía infringir

su muy-perseguida-por-mí
limítrofe caricia inusitada,
verbigracia de su afán maquiavélico
que oferta la flaqueza
como un huerto que devora las manos.

No sé aún de las llanuras de su espalda,
ni de los oasis de su pecho,
si ocurrieren; pero, esta tarde
descansé en su penumbra

mientras el cielo lloraba de celos.



Probabilidades

Quizá nunca tus ojos sosieguen este apremio de los
míos.

Quizá nunca tus manos siembren el calor en la
tundra de las mías.

Quizá nunca tus pasos busquen esa
calle donde detuve los míos.

Quizá nunca tu pecho
descanse sobre el arrullo del mío.

Quizá nunca tu
corazón vierta su sangre sobre la que derramó el
mío.

Quizá nunca tu voz muerda las palabras que no
dijo la mía.


Lo que sí es seguro
es que
quizá
nunca tu espalda sepa qué dirección tomó la mía.

De ti

Quiero tu mano
inventando continentes
en mi
vientre.

Anhelo tu boca
elevando plegarias
a través
de mi centro.

Deseo el batir
ondulantemente cálido de
tu cuerpo
dentro de mi cuerpo.

Libélula

Sí,
lo sabes,
mi centro es un río de aguas tuyas
que corre lentamente a
verterse en si mismo.

Aguamiel

Nombra un río,
y me transformaré en agua
para empapar
y
ahogar
todo lo que quede de tu alma.



Presagio

Después de todo,
los gritos y gemidos
que vomitábamos
mientras hacíamos el amor
no eran más que intentos
por pararnos de aquella cama
que nos contenía.

Sepulturero

Por esa higiénica costumbre de no pensar más en ti
te eché encima tierra,
piedras y
lágrimas
mientras hacíamos es amor.

Reiterándote

Sabes cuántas horas ha deshojado mi espera por tus ojos?
Cuántas gotas ha llovido mi boca por tu cuerpo?
Cuanntas huellas ha pintado mi inquietud por tus silencios?

Vuelvo a estar inmensamente solo
decantántode,
extendiendote,
celebrándote,
despidiéndote,
extrañándote,
llorándote,
temblándote,
durmiéndote,
dejándote.

Nosotros

En cada sombra vieja
que nos trae lamentos
nos hacemos un poquito amigos
y un poquito tiempo.

En cada sombravieja
que nos trae silencios
nos hacemos màs viejos,
como queriendo mejorar las cosas
que sòlo son recuerdos.


A Elba Margarita, por su sofá de siempre.

No te vayas o regresa

Te extrañaré en la ciudad,
en el júbilo del viento que
celebra tu pelo,
en la hondura del silencio que causan
tus ojos,
en la pradera de tu espalda en los
adioses,
en la pausa del mundo en tus labios.

Vuelve
a mis predios citadinos,
renueva mi fé
en el canto de los pájaros,
urgeme en tus muslos y duérmeme.

Anónimatus Lingus

Detrás de ti
persigo
la existencia calculada
de tu sombra
que cubre mis tiempos.

Detrás de ti
persigo
la ansiedad infinita
de fundir
en el pudor de tu gemido
la escenccia de tu cuerpo
dentro del mío-

Detrás de ti
decanto soledades,
destilo sentimientos
y sudores que me afligen.

Detrás de ti
me muerde
la pasión de tu espalda
y tu silencio que,
junto al mío,
es un idioma.

sábado, 1 de agosto de 2009

Naturaleza Muerta

En la penumbre del vino
cortezas de fruta amarga,
una pan seco y frío,
unos labios, en el tiempo, apretados.

Mantel a cuadros rojos,
sucio de baba y de llanto
y, en la ventana, el hueco
de tu pecho nunca habitado.

Otoño Invernal

Tímido es el murmullo de esa verdad oculta que se aleja.
Tímido es el suspiro de esa realidad que asombra.
Tímido es todo el tiempo en que,
tímidamente,
caen hojas.